El vídeo en las redes pone en riesgo la intimidad de los menores de edad

¿Perfiles públicos o privados? El boom del vídeo pone en riesgo la intimidad de los menores de edad.

¿Qué está pasando con Instagram? ¿Por qué ha nacido el movimiento ‘Make Instagram Instagram Again’? La irrupción de TikTok ha revolucionado las redes sociales. Los vídeos de entretenimiento y de corta duración han dejado en un segundo plano las fotografías e Instagram se quiere sumar a este nuevo fenómeno.

Las nuevas actualizaciones de Instagram potencian el formato vídeo y las cuentas públicas, cuyos posts podrán aparecer recomendados en los perfiles de otros usuarios sin necesidad de que les sigan.

Tras la inclusión de las ‘stories’ en 2017, la red social vuelve a dar un paso hacia el formato vídeo y ha imitado el algoritmo y experiencia de usuario de TikTok. Aunque Instagram va a seguir dando soporte a las fotografías, ha implantado una serie de actualizaciones que priorizan el vídeo con la intención de darle mayor dinamismo a la página. Además, han puesto en marcha una nueva política de recomendaciones con la que podrán aparecer en el muro de los usuarios posts de cuentas que no siguen.

Los menores de edad pasan actualmente 80 minutos de media al día en TikTok y 54 en Instagram, es decir, más de dos horas al día entre ambas.

Desde Qustodio, la plataforma de seguridad digital para las familias, advierten que estas modificaciones van a alterar la conducta de los usuarios en la red, especialmente la de los menores de edad que se van a ver mucho más expuestos. Por un lado, por la enorme presencia que tienen en esta clase de redes. Actualmente, los niños españoles pasan de media 134 minutos al día entre Instagram (54 min/día) y TikTok (80 min/día). Y, por el otro, porque estos nuevos cambios van encaminados a potenciar a los perfiles abiertos, que podrán obtener más alcance entre los usuarios de la red. Hay que tener en cuenta que Instagram, al contrario que TikTok o Twitter, es una de las redes sociales con mayor número de perfiles privados. Un comportamiento que puede variar a raíz de la nueva política de recomendaciones.

Consciente de ello, Qustodio analiza algunos de los aspectos claves a tener en cuenta a la hora de apostar por un perfil público o privado:

  1. Funcionalidad. ¿Para qué usas Instagram? Dependiendo del objetivo con el que el usuario utilice la red social, puede ser beneficioso o perjudicial tener un perfil abierto o cerrado. No es lo mismo usar Instagram como una herramienta de trabajo con la que llegar al mayor número de clientes que como un álbum fotográfico para los seguidores de la cuenta.
  2. Privacidad. ¿Dónde está el límite entre la intimidad y la exposición en redes sociales? Se trata de una línea muy fina que es muy fácil superar. Por ejemplo, si los usuarios que suben contenido familiar o personal tienen un perfil abierto quizás están exponiendo a sus hijos o sus amigos innecesariamente. Las cuentas públicas deben de tener especial cuidado con el contenido que suben, especialmente si concierne a menores de edad.
  3. Posicionamiento. Es el principal cambio a raíz de las nuevas actualizaciones. A partir de ahora el alcance de llegada va a ser mucho mayor con un perfil abierto que cerrado. Pero… ¿estás seguro de que quieres llegar a mucha gente? Al fin y al cabo, el posicionamiento implica exposición.
La funcionalidad, la intimidad y el posicionamiento, las principales claves a tener en cuenta a la hora de crear un perfil público o privado.

Eduardo Cruz, CEO y co-fundador de Qustodio, señala que “el contenido en redes sociales va encaminado hacia el vídeo. Solo hay que ver el éxito de TikTok, los nuevos cambios que está generando Instagram… ¡Hasta Twitter intentó incluir ‘stories’! Sin embargo, hay que tener especial cuidado con el uso que le dan los menores. Un vídeo expone más que una foto y es más sencillo que se haga viral, por lo que, hay que vigilar el contenido y el alcance que puede tener todo aquello que subamos a las redes”.